Cuando buscas un SAI ves dos números en la ficha técnica que pocas veces se explican juntos: los VA y los vatios. La diferencia entre ellos se llama factor de potencia, y si no la entiendes, es muy fácil comprar un SAI que en el papel parece suficiente pero que en la práctica te deja sin protección.

La diferencia entre potencia aparente y potencia real
En corriente alterna (la que sale de cualquier enchufe de pared), la energía no fluye de forma perfectamente sincronizada. La tensión y la corriente pueden ir ligeramente desfasadas entre sí, lo que hace que parte de la energía que circula por el cable no realice trabajo útil.
Esto genera dos magnitudes distintas:
- Potencia aparente (VA): el producto de tensión por corriente, sin tener en cuenta el desfase. Es lo que el SAI debe ser capaz de gestionar eléctricamente.
- Potencia activa (W): la parte de esa energía que realmente se convierte en trabajo o calor en los equipos. Es lo que de verdad consume cada dispositivo.
El factor de potencia es precisamente la relación entre ambas: Factor de potencia = W / VA. Si un SAI de 1000 VA tiene un factor de potencia de 0,7, su potencia real disponible es de 700 W. El 30% restante existe eléctricamente pero no realiza trabajo útil.
Por qué los SAIs se miden en VA y no solo en vatios
El SAI tiene que dimensionarse en VA porque es él quien soporta toda la corriente que circula, incluyendo la componente reactiva. Si solo se midiera en vatios, estaría subestimando la carga eléctrica real que tiene que gestionar su circuitería y sus baterías.
Dicho de otro modo: aunque tus equipos consuman 600 W reales, si su factor de potencia es 0,6, están generando 1000 VA de carga aparente. El SAI necesita dimensionarse para esos 1000 VA, no solo para los 600 W.
El factor de potencia de los equipos modernos
Los equipos informáticos y electrónicos tienen factores de potencia que varían según su diseño:
- Equipos con fuente de alimentación conmutada básica (sin PFC): factor de potencia entre 0,5 y 0,7. Son la mayoría de ordenadores de gama baja, periféricos y equipos de consumo general.
- Equipos con corrección activa del factor de potencia (PFC activo): factor de potencia entre 0,85 y 0,99. Servidores, workstations y equipos de gama profesional suelen incorporarlo. Un factor de potencia cercano a 1 significa que casi toda la corriente que consume el equipo realiza trabajo útil.
- Motores, compresores, bombas: factor de potencia generalmente entre 0,5 y 0,85, y con picos de arranque que pueden ser muy distintos del funcionamiento estable.
El factor de potencia del propio SAI: salida vs. entrada
Aquí hay un matiz importante que pocos artículos explican: el factor de potencia de un SAI tiene dos vertientes distintas.
- Factor de potencia de salida: indica qué tipo de cargas puede alimentar y la relación entre los VA nominales del SAI y los vatios reales que puede entregar. Un SAI con factor de potencia de salida 0,8 y 1000 VA puede alimentar hasta 800 W reales. Los SAIs modernos de calidad tienden a tener factores de potencia de salida de 0,9 o incluso 1,0.
- Factor de potencia de entrada: cómo se comporta el SAI como carga de la red eléctrica. Los SAIs con rectificadores IGBT modernos tienen factores de potencia de entrada cercanos a 0,99, lo que significa que apenas generan perturbaciones en la red al cargarse. Los SAIs más antiguos con rectificadores convencionales pueden tener factores de potencia de entrada más bajos y generar armónicos que afectan a otros equipos en la misma instalación.
Cómo afecta el factor de potencia al cálculo de tu SAI
El error más común: sumar los vatios de los equipos a proteger, y comprar un SAI con esa capacidad en VA. Esto está mal.
El proceso correcto es:
- Suma los vatios (W) de todos los equipos a proteger.
- Divide esa suma por el factor de potencia de tus equipos para obtener los VA reales que necesitas. Si no conoces el factor de potencia exacto, usa 0,7 como valor conservador para equipos de oficina sin PFC activo, y 0,9 para servidores y equipos modernos con PFC.
- Añade un margen del 20-25% sobre el resultado para no trabajar el SAI al límite.
- Comprueba que el SAI elegido tiene una potencia en vatios suficiente para tu carga, no solo en VA.
Ejemplo práctico: tienes un servidor que consume 400 W con factor de potencia 0,9, un switch de red de 50 W y dos ordenadores de 150 W cada uno con factor de potencia 0,7.
Carga total en W: 400 + 50 + 150 + 150 = 750 W VA necesarios (servidor): 400 / 0,9 = 444 VA VA necesarios (switch + ordenadores): 350 / 0,7 = 500 VA Total VA: ~944 VA Con margen del 20%: 944 × 1,2 = ~1130 VA
En este caso necesitarías un SAI de al menos 1200 VA con una potencia real mínima de 800 W.
Por qué un factor de potencia alto en el SAI es mejor
Un SAI con factor de potencia de salida más alto (0,9 o 1,0 frente a 0,6-0,7) te permite aprovechar mejor sus VA. Con un SAI de 1000 VA y factor de potencia 1,0 puedes alimentar hasta 1000 W reales. Con el mismo SAI pero factor de potencia 0,6, solo puedes alimentar 600 W. El equipo cuesta prácticamente lo mismo, pero su capacidad útil real es muy distinta.
Esta es una de las razones por las que los SAIs de calidad profesional, aunque más caros en precio absoluto, ofrecen mejor valor real por VA.