Lo has hecho bien: has sustituido la batería del SAI a tiempo, has comprado una de la especificación correcta, la has instalado correctamente. Y sin embargo, en el primer corte de luz, el SAI aguanta apenas un par de minutos cuando debería aguantar veinte.
No siempre es un problema de la batería. En muchos casos, el problema está en otra parte.

Lo primero: el ciclo de carga inicial
Una batería nueva de plomo-ácido (el tipo más habitual en SAIs) no llega a su capacidad total en las primeras horas. Necesita entre 8 y 24 horas de carga continua conectada a la red para alcanzar su carga completa.
Si hiciste la prueba de autonomía nada más instalarla, puede que la batería simplemente no estuviera cargada al 100%. Deja el SAI conectado durante una noche completa sin usarlo en modo batería, y repite la prueba.
El cargador interno del SAI está degradado
El cargador interno es el circuito encargado de mantener la batería en óptimas condiciones. Con el tiempo, este componente puede degradarse y no ser capaz de cargar la batería nueva hasta su capacidad real.
El resultado: la batería marca 100% en el indicador, pero en realidad solo está al 40–50% de su carga efectiva. La autonomía real es mucho menor de la esperada.
Este es uno de los fallos más habituales y más infradiagnosticados. El usuario asume que la batería nueva viene defectuosa cuando en realidad el problema está en el circuito que la carga.
Para diagnosticarlo con certeza hay que medir la tensión real de la batería con un multímetro y compararla con la tensión nominal esperada tras la carga completa.
La batería nueva no es compatible o no es la especificación correcta
Aunque las medidas físicas coincidan, no todas las baterías de plomo-ácido son equivalentes. Las variables que importan son la tensión (V), la capacidad (Ah) y la tecnología (AGM, gel, húmeda).
Una batería con la misma tensión pero menor capacidad en Ah dará menos autonomía. Una batería de tecnología gel en un cargador diseñado para AGM puede no cargarse correctamente.
Revisa la especificación exacta que indica el fabricante del SAI para ese modelo, no solo las dimensiones físicas.
El SAI tiene más carga conectada que antes
Si junto al cambio de batería también has conectado más equipos, o si los equipos originales ahora consumen más (por actualizaciones de hardware, por ejemplo), la carga total ha aumentado y la autonomía disminuye proporcionalmente.
Calcula el consumo real de los equipos conectados y compáralo con la capacidad de la batería. A mayor carga, menor tiempo de autonomía: es una relación directa.
La batería ha sufrido descargas profundas repetidas
Si antes de cambiar la batería el SAI tuvo varios episodios de descarga total, porque la batería anterior estaba muy deteriorada y el equipo llegó a agotarla por completo, es posible que el historial de descargas profundas haya afectado también al circuito de gestión de carga interno.
Algunos SAIs tienen memoria de ciclos de carga que puede necesitar un proceso de calibración o reset tras instalar una batería nueva. Consulta el manual de tu modelo.
La temperatura afecta a la capacidad real
La capacidad de una batería de plomo-ácido está especificada a 25 °C. Por encima o por debajo de esa temperatura, la capacidad real varía. En ambientes fríos (por debajo de 15 °C) la autonomía puede reducirse un 20–30% aunque la batería esté en perfecto estado.
Si el SAI está en un espacio no climatizado en invierno, la temperatura puede ser parte del problema.
Cuándo sí es un defecto de la batería
Después de descartar todas las causas anteriores (ciclo de carga completo, compatibilidad correcta, cargador en buen estado, carga dentro de los límites), si la autonomía sigue siendo anormalmente baja, puede tratarse de una batería defectuosa de fábrica.
En ese caso, contacta con el proveedor con el que la compraste: las baterías nuevas tienen garantía y este tipo de defecto suele estar cubierto.